Nota de despedida suicida para un psiquiátra (caso real)

Doctor X:

ImagenCartaDespedida

No te culpo de mi muerte. Llevo muchos años sufriendo, supongo (aunque ahora he llegado a dudar incluso de ello) que lo sabes. Desde el principio has sabido que te admiraba, tanto intelectualmente como en tu labor terapéutica.

No obstante, quiero que sepas que, esta vez, el desencadenante del suicidio has sido tú. No te culpo, pero quiero transmitirte que la última vez que nos vimos (en Urgencias) expresé mi necesidad de hablar unos minutos más contigo. Tu respuesta, razonable desde un punto de vista laboral (dedicarme más tiempo conllevaba prolongar tu jornada laboral –¡además, de guardia!–), me resultó absolutamente dolorosa.

Quiero que quede escrito lo que sucedió, pues fue el hecho que desencadenó mi suicidio (aunque, por supuesto, no la “causa”). Después de haberme atendido casi fuera de hora del final de tu guardia, te pedí que necesitaba que habláramos unos minutos más. Quizá no te diste cuenta, pero yo estaba llorando. Te dije que lo necesitaba, que no sabías cómo me dejabas. Tu respuesta fue que sí lo sabías, que me metería unas rayas al llegar a casa. Con lágrimas en los ojos te dije que no, que me dejabas con ganas de matarme, de tirarme por la ventana (no recuerdo las palabras exactas, pero seguro que te transmití mis sentimientos de matarme –ya no morirme–). Seguramente no lo creíste, quizá pensaras que lo dije a modo de rabieta. Pero tú alargaste el brazo con el dedo índice apuntando a la salida del hospital (es cierto que pregunté dónde estaba la salida, pero eso ocurrió antes de que te expresara mi necesidad de que aún no te fueras) y (creo) que añadiste que nos veríamos el miércoles [en el Hospital de Día]. Te diste la vuelta y te marchaste en dirección opuesta a la salida que me indicaste…

Entiendo perfectamente que, como cualquier trabajador, quisieras volver a casa. No tenías ninguna obligación de aguantarme más. Pero necesito que sepas que ese gesto final fue, para mí, la gota que colmó el vaso… Bien es cierto que anteriormente (en la sala de Urgencias Psiquiátricas) me explicaste por qué fue el residente y no tú el que vino a verme cuando llegué a Urgencias. [Volví al hospital después que al llegar a casa leyera que psiquiatra de guardia era él]. Solo en casos “graves” es el adjunto (tú, en este caso) el que atiende a pacientes en Urgencias. Pero yo no soy tan tonta como para creer que ese fuera el único motivo para no haberme atendido. No creas que te quiero acusar de no quererme tratar por ser “yo”. Únicamente me gustaría señalarte que, conociendo mis antecedentes autolíticos (graves) y siendo mi psiquiatra en el Hospital de Día, conocedor de sobra que no soy una persona que frecuente el recurso de la Urgencia Psiquiátrica (sabías que era mi primera vez), me resulta absolutamente incomprensible que no bajaras a atenderme tú mismo. El argumento de que son los residentes los que bajan en casos “leves” no me sirve, y que sabías perfectamente que yo no me presento en Urgencias por mera ansiedad. Doctor X, me conoces, sabes de sobra que no me presento a esas horas [04:30 a.m.] únicamente por ansiedad, y que no “puedo” decir abiertamente que estoy pensando en suicidarme porque me ingresarían. Ya no puedes negármelo, pero sé que sabías que la “mera” ansiedad me la como yo solita siempre.

Eso me da rabia, pero no quiero acusarte de falta de interés o cualquier “cosa” negativa con la que supuestamente yo “rellenaría” la opacidad de tu mente. Eso no es lo que me ha hundido. Lo que me ha matado es aquella “despedida”. Pero en tanto que resulta un reconocimiento de que no has podido (no digo que no hayas “querido”, eso forma parte de tu mente, que yo no puedo –como me has enseñado– conocer) advertir mi malestar.

Un malestar que no ha sido silencioso. Ya el solo hecho de mi “estancia” en el Hospital de Día presupone mi sufrimiento. Pero sabéis de sobra (no he ocultado mis acciones ni mi pasividad) que cada vez estaba peor en mi vida cotidiana. Ya no salía ni a hacer la compra (salvo a por cervezas) y, desde luego, no he ocultado las acciones dañinas que me permitían evadirme de mí misma: primero el alcohol, luego el hachís y, finalmente, la cocaína. Y tampoco la pasividad creciente con que vivía mi “vida” (si es que se puede llamar así).

No tiene sentido que utilice la terapia para “desahogarme” ni para regocijarme en mi sufrimiento. Sabéis que (tras mis iniciales resistencias, y a pesar de los “vaivenes emocionales” que influían en mi posición frente a la terapia) he intentado TRABAJAR en las sesiones grupales (y en las individuales) de una manera generalmente provechosa. Me habéis enseñado que eso es lo que se hace en terapia. Y me conocéis lo suficiente como para reconocer que no tomo este recurso para “soltar mis demonios”. He aprendido mucho sobre mis dinámicas mentales-emocionales autodestructivas o limitantes para “manejarme” en la vida. Pero me sorprende que no hayáis sabido (no quiero pensar, reitero, que no “quisierais”) percibir mi malestar. Las señales eran muy evidentes. Acabar consumiendo cocaína no ha sido un capricho ni una forma de “llamar la atención” (parece que así lo considerabais). Al contrario, ha sido una manera de poder “gestionar” que no me supierais ayudar.

Doctor X: el final consumo de cocaína, que tan incompatible te parece con la terapia, ha sido la única manera que he encontrado para salir momentáneamente de mi malestar. A mí me parece, en cambio, más incompatible con la terapia que no advirtierais el VISIBLE empeoramiento de mi vida cotidiana. Así como que no os hayáis ocupado en ayudarme a encontrar el rumbo de mi vida (fundamentalmente a nivel laboral). Es decir, eso que es una cuestión estructural de mi malestar. He cedido, he reconocido que centrarnos únicamente en esa problemática ocultaba otras cuestiones relevantes para entender mi malestar. Y he trabajado en ellas (¡no me lo niegues!). Pero el precio que he pagado ha salido demasiado caro: habéis sido ciegos (literalmente) con respecto a mi problemática fundamental.

Podréis contra-argumentar y, falazmente, sostener que he sido yo la que no ha podido trabajar ese ámbito; o que todavía no tocaba; o… lo que se os ocurra. Pero os lanzo una pregunta: ¿resulta tan difícil reconocer que no me sabéis ayudar en “mi gran problema”?, ¿por qué preferís que viva la ficción de que me estáis ayudando, pero que urgía abrir otras limitaciones?

POR FAVOR: no os auto-engañéis pensando que “vuestra perspectiva” es la llave de la resubjetivación y la herramienta para manejar “todos” los malestares. Reconoced que no habéis sabido ayudarme en lo realmente vital para mí. Y que, no sé cómo (¿o más bien “por qué”?), habéis evitado enfocar mi malestar (verlo, reconocerlo…). Y este hecho, que hace tiempo que llevo percibiendo, es lo que me ha rematado.

No os culpo. Doctor X, no te culpo, pero tienes una responsabilidad directa (aunque no única) sobre mi muerte. Lo quieras reconocer o no. Allá tú… Pero, por si acaso resulta que es así, considéralo a partir de ahora para evitarlo en el futuro. Sé, por favor, humilde y baja del pedestal para asumir tú también tus limitaciones y tus responsabilidades….

Gracias por nada.



Categorías:Narraciones

Etiquetas:, , ,

4 respuestas

Trackbacks

  1. ¿Mi trastorno?. Se etiqueta como TLP, tú llámalo como quieras, yo no entiendo nada – Diario de una autoetnógrafa: salud mental y locura
  2. “No me pasa nada”, pero… necesito un diagnóstico. – Diario de una autoetnógrafa: salud mental y locura
  3. Historia de una “poli-suicida”: mi vínculo con la muerte (y la vida) – Diario de una autoetnógrafa: salud mental y locura
  4. Ejemplo de cómo he intentado autoanalizarme cuando estaba obsesionada y psiquiatrizada – Diario de una Autoetnógrafa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.