Actualización

He tenido el blog muy abandonado. Se debe a que arrastro una racha de sufrimiento psíquico y los dos últimos meses he estado, además, apoyando a un amigo con creencias inusuales (patológicamente denominadas “psicosis”).

Por otro lado, me ofrecieron particicipar en otro proyecto, Rebelión Feminista. A pesar de encontrarme en un mal momento, me insistieron para que entrara y participara cuando estuviera mejor. De momento he colaborado con un post y una definición de cuerdismo. Podría haberlo hecho mejor, pero la angustia no me dejó. Ahora me conformo con eso. Con haber hecho algo, sabiendo que podría estar mejor. E intento no ser dura conmigo misma por ello.

No desearía abandonar este blog. Si no escribo es porque me cuesta muchísimo todavía. Aunque espero que algún día supere este problema. De momento, lo que escriba será para Rebelión Feminista. Prefiero participar en algo colectivo.

A veces me llegan emails pidiéndome ayuda u otras cosas. Lamento no poder contestar. No estoy con fuerzas para ello de momento. Espero que lo comprendáis.

Esto es todo lo que quería decir. Que ojalá nos reencontremos, una escribiendo, otras leyendo o comentando. Por el momento no habrá mucho movimiento en el blog.

Un saludo a todas.



Categorías:Narraciones

7 respuestas

  1. Primero la base, que es estar bien, sea para lo que sea.
    No se si es el caso, pero es cierto que la rabia es un caballo rápido y fuerte pero puede ser contraproducente y dañino cuando el que guía es el caballo y no quien lo monta.
    En realidad, no hay nada que perder. Bajando la rabia y la autoexigencia sólo se obtiene tranquilidad, reducción de ruido, autoconocimiento y bienestar… en teoría y condiciones ideales, al menos. El camino nunca es tan “fácil”.

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  2. Comento, me identifico muchísimo con vos. Especialmente por tu “adicción” (no me gusta llamarla así) a la c*c**n*. También padezco ese lazo, atadura, “esclavitud” (como un psiquiatra me dijo que explicaba la etimología de “adicción”). Bueh, desde mi punto de vista, es experiencia. (Y eso que he pasado por malsanas, malvadas y maltrechas “experiencias”). Pero la vida es un andar y no me apadrina el esquema neuro-positivista.
    En fin, por ahí no deseo ser explícita, pero a veces, me paso de lo políticamente correcto. https://jenesaispop.com/2020/03/08/385780/nick-cave-contesta-a-un-fan-que-le-pregunta-si-cambiaria-sus-viejas-letras-hoy-problematicas/ no quisiera apelar a la falacia de autoridad, pero especialmente en este tiempo de pandemia-cuarentena-¿conspiración? no me quedan muchos más recursos.
    Me sucede lo mismo que a vos, toda mi vida que lleva treinta y ocho años, he escrito; escribí, y hoy no escribo.
    La m*rc* me hizo feliz un tiempo, no podría negarlo, salvo en una internación, con la finalidad de salir en libertad lo más pronto posible. Pero hoy en día, es puramente un padecer.
    Leí sobre el California Rocket Fuel. Pensé en la mirtazapina, pero arrastro un pánico a engordar que es parte de mi (¿ser?) y lo digo con la pesadumbre de haberme pasado diez años atosigándome de bulimarexia para volverme más culpable.
    Sabés que yo también siento que me faltan las palabras, que no encuentro el sen(zen)tido para decir, y me callo, me acallo, me quedo quieta y me regodeo en mi depresión y en mis ganas de que el mundo (la especie humana) perezca.
    Eso va mucho más allá del consumo de sustancias, ello viene conmigo y no sé hasta qué punto ser “políticamente correcte” es algo deseable.
    Leyendo a Paul B. Preciado y poniendo paños fríos en las emociones, mi empatía queda relegada solo a la naturaleza y a seres como vos, con quienes identifico, reflejo, especulo, una gratitud muy especial y fortísima.
    Te deseo lo mejor de vos y para vos.
    Un gran abrazo.
    Borrá este comentario si es muy invasivo.

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  3. Me encantó tu texto en Rebelión Feminista: “la reivindicación del derecho a la locura y de la autonomía en la toma de decisiones con respecto al sufrimiento psíquico propio”. Maravilloso. Qué lindo contagio, muchacha.
    Y si acaso te sirve, la angustia aparece siempre. De hecho, la existencia humana cuando es pensada, sopesada, inevitablemente (creo), caerá en la angustia.
    Pero bueh, a convivir con ella se ha dicho. Y que todo, todes, nada (de lo demás, que “está demás”) nos chupe un ovario.
    Angustia ¡¿y qué?!

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  4. Muy bien. te sigo, pues, en Rebelion Feminista. Muchos ánimos y mucho agradecimiento por seguir al pie del cañón, o bueno, mejor sin cañon… o sea, sin dar pie al cañon de la normopatia dominante. Fuerte abrazo!

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