Instrucciones para “cuerdos”: tu sentido común no me ayuda

En otra entrada criticaría el concepto de “trastorno de personalidad”, o lo analizaría desde alguna perspectiva política… Aquí, en cambio, lo tomo como un diagnóstico con el que convivimos muchas personas en nuestra vida cotidiana. Y en ella, no siempre podemos permitirnos el lujo de deshacernos de él (o puede que no queramos). Las siguientes líneas están escritas desde la desesperación del loco que dialoga con el cuerdo en la vida cotidiana. 

“Estar loco no es estar deshecho ni albergar un oscuro secreto. Es ser como tú o como yo, pero amplificado“.  (Inocencia interrumpida, película)

Hay personas que tenemos diagnosticado un trastorno de personalidad. Pero la mayoría de la gente no está familiarizada con estos trastornos. Como su nombre indica, son trastornos de personalidad. Y los rasgos de personalidad de cada uno de ellos son similares a los de personas sin trastorno.

Como no somos extraterrestres, nuestros rasgos de personalidad se parecen a los del resto de personas. La diferencia entre tú (persona sin trastorno que estás leyendo esto) y nosotros (trastornados) es que NUESTRA FORMA SE SER NOS HACE MUCHO DAÑO A NOSOTROS MISMOS Y A NUESTROS SERES QUERIDOS (esta simplificación del significado de trastorno se la debo a una buena psiquiatra).

Y tú, persona sin trastorno ni familiar de alguien con él, NO PUEDES IMAGINAR LO QUE ES VIVIR CON ESTO NI LO DIFÍCIL QUE ES PARA NOSOTROS AFRONTAR LA VIDA. No sabéis hasta qué punto tenéis la suerte de no saberlo.

Pero nosotros, que vivimos un infierno diario, sí sabemos qué es esta mierda que nos ha tocado. Por eso, por respeto a las personas con aflicción CRÓNICA (no depresiones, ansiedades o episodios AISLADOS de lo que sea, ya sea un brote psicótico o un intento de suicidio puntuales), os pediría por favor que si tenéis enfrente a una persona con trastorno de personalidad:

Evitéis relativizar sus problemas diciendo que “Eso le pasa a todo el mundo” o “Yo también soy así”. Puede ser un intento de empatía sin malicia pero no es verdad.

Intentar informaros mínimamente sobre el trastorno antes de opinar sobre él. Si no os habéis molestado en investigar un poco sobre el trastorno, podéis decir cualquier tontería o, aun peor, algo que puede herir muchísimo a la persona.

No digáis que “Lo que te hace falta es poner voluntad“. No os imagináis lo frustante que puede llegar a ser oír eso. Sobre todo cuando llevas poniendo voluntad toda tu vida (no los seis meses, el año o los dos años que a ti te haya podido durar una depresión, sin ánimo de menospreciarla).

No penséis que el problema está en las cosas que nos pasan, que pueden ser las mismas que las que te pasan a ti. Sino que la diferencia está en que tú puedes (más o menos) manejarlas , pero nosotros podemos ser incapaces y desbordarnos porque no sabemos afrontarlas.

No creáis que nosotros no sabemos que tú también sufres o has sufrido. No somos tontos. Pero tu sufrimiento es distinto y también tu capacidad para tolerarlo.

Espero que a alguien le sirva de algo y si lo tenéis en cuenta en el futuro, MIL GRACIAS.

P.D.: Sería ya un festival de comprensión si se evitaran las analogías con otras enfermedades de corte más fisiológico, tipo diabetes. Este mensaje también va dirigido a profesionales.



Categorías:Consejos, Trastorno de personalidad

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7 respuestas

  1. Eres fantástica escribiendo.

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  2. Me encanta, que alivio cunado he leido este articulo, tengo TLP y no podias haberlo descrito mejor!!

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  3. Totalmente de acuerdo contigo. Yo he escrito un artículo que se titula “Querer no es poder” haciendo referencia precisamente al tema de la voluntad. Desgraciadamente hay mucho desconocimiento en la sociedad y espero que poco a poco esto vaya cambiando.

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  1. Una historia más de sobre-medicación: del seroxat al “California Rocket Fuel” – Diario de una autoetnógrafa: salud mental y locura
  2. Un ejemplo de medicalización de subjetividades: el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) – Diario de una Autoetnógrafa

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